viernes, 23 de diciembre de 2011

Para siempre, te lo prometo.

+ Yo te prometo un para siempre, ¿tú me lo prometes?
- Eso es demasiado tiempo, todo se puede torcer y podemos acabar odiándonos.
+ Bueno, aunque te odie, si me necesitas iré.
- No lo creo.. si me odias no me querrás ver..
+ Pues cierro los ojos.
- No me querrás oir..
+ Pues no te dejaré de hablar.
- ¿Entonces?
+ Te abrazaré y te diré..¿Recuerdas aquella tarde que te prometí un para siempre? Lo decía enserio.

Contigo, solo contigo.

¿Sabes Guillermo?, yo no creía en todo esto, pensaba que solo éramos un capricho el uno para el otro y que se acabaría pronto. Me equivoqué. Y si, lo reconozco, no tengo problemas para ello, se reconocer mis errores y mi peor error fue no aparecer en tu vida mucho antes. La posibilidad de estar juntos era nula. Tan nula que ni siquiera se me pasó por la cabeza alguna vez. Te mostraste de una forma diferente, total y exclusivamente diferente al resto. Descubriste que dentro de mi, todavía quedaba un poquito de humanidad y me convertiste en lo que hoy soy. Una chica igual a las demás pero que se siente especial cuando está contigo, que le enseñaste a ser feliz. Y yo, yo definiría la palabra felicidad como algo que no tiene facultad, como algo que solo se puede sentir, que no se puede buscar, que aparece porque si y yo la encontré en tu sonrisa. Tampoco podría decirte cada detalle que hace que te quiera todavía más y más y cada momento que hace que añore otro y así sucesivamente. No pienso reprocharte nada, NUNCA, porque eres tan increible que nacimos el uno para el otro y eso nadie podrá evitarlo. Por eso, hoy quiero decirte una vez más que no tengo fecha, ni dirección, ni siquiera entrada o salida al lugar en el que vamos, pero sea donde sea, quiero ir contigo.